Muy buenas, mi historia empieza un domingo lluvioso en Spain, sin ganas de salir de casa. Un primo me mandó un mensaje retándome a ver quién tenía más paciencia jugando. Entré convencido de que perdería rápido y terminaría aburrido. Y sí, empecé fatal. En lugar de enfadarme, seguí jugando con humor y sin prisas. A mitad de la sesión continué con JokerBet y, sorprendentemente, remonté. No gané una fortuna, pero sí lo suficiente para ganar la apuesta familiar y acabar la tarde sonriendo.